Del
aprendizaje de la cultura a la cultura del aprendizaje.
Todas las actividades
de aprendizaje deben estar situadas en un contexto social en el cual se
generan. Cada vez se está dando una
mayor demanda de nuevos conocimientos que
exige continuamente nuevos aprendizajes. El ser humano somos los únicos
con un apoyo cultural más intenso y capacidades de aprendizaje más
desarrolladas y flexibles. Nuestras capacidades cognitivas son tan
imprescindibles ya que gracias a ellas somos capaces de adaptarnos a nuestro
entorno inmediato, que es la cultura de nuestra sociedad. He de destacar que la
función fundamental del aprendizaje humano es interiorizar la cultura para así
formar parte de ella, y una vez conseguido esto nos permitirá incorporar nuevas
formas de aprendizaje. Como establecía Vygostki, todas las funciones
psicológicas superiores se generan en la cultura, nuestro aprendizaje responde
no sólo a un diseño genético, sino sobre todo a un diseño cultural. Cada
cultura genera sus propias formas de aprendizaje. Así el aprendizaje de la
cultura acaba por conducir a una cultura del aprendizaje determinada.
Una
breve historia cultural del aprendizaje.
A
pesar de que el aprendizaje está presente en nosotros desde nuestros orígenes
no es hasta recientemente cuando se le otorga un aspecto más social del mismo. Concretamente es con la aparición de las
primeras culturas urbanas cuando se da la necesidad de registrar las nuevas
formas de organización social. Con esto nació el primer sistema de escritura
conocido y a su vez la necesidad de formar escribas creando las casa de las
tablillas. La función del aprendizaje se basaba en el eco por parte de los aprendices de un
producto cultural.
A
través de los años se va ampliando este conocimiento, exclusivamente de los
privilegiados escribas, y cada vez son más las personas las que accedían al
aprendizaje de la lectura y la escritura. La tarea principal de los aprendices
era imitar o replicar el modelo que le proporcionaba el maestro.
Un
hecho que revolucionó el aprendizaje fue la aparición de la imprenta, creando
una mayor divulgación y generalización del conocimiento a la vez que un mayor
acceso y conservación del mismo. Se va produciendo así una descentración del conocimiento,
donde se pierde su fuente de autoridad.
Ya comienza a perder poder los conocimientos religiosos, y evoluciona
una nueva era hasta llegar a la actualidad donde ya no se da tanta importancia
a adquirir conocimientos verdaderos absolutos, si no el de relativizar e
integrar esos saberes.
Hacia
una nueva cultura del aprendizaje: la construcción del conocimiento.
La nueva cultura del
aprendizaje se define por una educación generalizada y una formación permanente
y masiva por una saturación informativa
producida por los nuevos sistemas de producción, comunicación y conservación de
la información, y por un conocimiento descentralizado y diversificado. En
nuestra cultura del aprendizaje, la distancia entre lo que deberíamos aprender
y lo que conseguimos aprender es cada vez mayor.
La
sociedad del aprendizaje.
El aprendizaje a través de los años se ha extendido
a todos los ámbitos de la vida. Éste no solo se da en el ámbito educativo, si
no que se amplía a casi todos los rincones de la actividad social. Cuando
queremos aprender idiomas, informática o técnicas de estudio. Se produce así una multiplicación de los contextos
de aprendizaje y sus metas. Esto es posible gracias a diversos sistemas de
aprendizaje, que permiten que los usemos de manera discriminativa en función de
las necesidades en los distintos contextos a los que nos enfrentamos.
La
sociedad de la información.
Actualmente se ha producido una sociedad totalmente
informatizada, dando paso a una nueva cultura del aprendizaje. Las nuevas
tecnologías permiten ahora un mayor acceso directo, fácil y rápido, por parte
de la mayoría de la población, a cualquier tipo de información. Esta
información nos permite no sólo predecir sino también controlar los
acontecimientos del entorno. Predicción y control son dos de las funciones
fundamentales del aprendizaje. En nuestra cultura, la información fluye de modo
mucho más dinámico pero también menos organizado, por lo que se necesita
estrategias para buscar, seleccionar y dar significado a esa información.
La
sociedad del conocimiento (descentrado).
La nueva sociedad imperante está caracterizada por una
descentración del conocimiento, haciendo que el aprendizaje repetitivo esté aún
más limitado. Por ello se debe dar paso
a una cultura de la comprensión, del análisis crítico, de la reflexión
sobre lo que hacemos y creemos y no sólo del consumo, mediado y acelerado por
la tecnología. Hay que dar sentido a
esos saberes, para que a la hora de que los repensemos podamos darles una nueva
forma o estructura.